
Una de mis mejores amigas, y habitual "consejera" de este klinklineo, me contaba hace poco lo difícil que resulta realizar algunos cambios a pesar del empeño que, me asegura, ha puesto en el nuevo reto: encontrar una peluquería que cumpliera con sus expectativas, ¿¿!!??!!?? Efectivamente, a mí también me pareció de lo más superficial -no puede ser tan difícil encontrar una adecuada a los gustos y necesidades- pensaba yo. Sin embargo, y al ver tan afectada a mi amiga por este asunto -su raíz tenía ya el tamaño del Canal de la Mancha- decidí apoyarle de forma activa. Así que me sumé a la búsqueda de un lugar adecuado y que reuniera las condiciones que ella requería: precio razonable que no suponga un descalabro del presupuesto mensual, buenos productos garantes de que no vas a tener un "nanas" por melena, horario continuo para poder acordar citas satisfactorias y - aquí viene cuando le matan- que resulte im-po-si-ble ser vista por los transeúntes , desde la calle, con la cabeza llena de platas, rulos, cataplasmas coloreadas y el maquillaje recortado a la altura de las cejas por efecto de los lavados.
De cada 10 peluquerías, 9 están situadas a pie de calle, y de esas nueve, 8 tienen sendas cristaleras que muestran a su clientela como si se tratase de un anuncio de antesydespués, mostrando con toda crudeza el aspecto espeluznante que conlleva el proceso de reelaboración del tan necesario color/cortar/peinar.
De cada 10 peluquerías, 9 están situadas a pie de calle, y de esas nueve, 8 tienen sendas cristaleras que muestran a su clientela como si se tratase de un anuncio de antesydespués, mostrando con toda crudeza el aspecto espeluznante que conlleva el proceso de reelaboración del tan necesario color/cortar/peinar.
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